19 minutos. Ese es el tiempo que los jóvenes franceses de 7 a 19 años dedican cada día a la lectura en su tiempo libre, según el estudio francés CNL/Ipsos 'Les jeunes Français et la lecture' publicado en abril de 2024. Al mismo tiempo, pasan 3 horas y 11 minutos al día frente a las pantallas, es decir, diez veces más. Dos cifras que resumen por sí solas la relación de fuerzas entre el libro y el smartphone en la generación joven.
¿Hay que enterrar entonces la lectura entre los jóvenes? No tan rápido. Detrás de las medias alarmantes, la encuesta también deja ver señales alentadoras: la lectura por placer no ha desaparecido, y nuevos formatos están devolviendo adolescentes a los libros. Esto es lo que dicen realmente las cifras, franja de edad por franja de edad, y lo que padres y educadores pueden hacer al respecto.
Qué mide el estudio CNL/Ipsos de abril de 2024
El Centre national du livre (CNL) francés encarga regularmente a Ipsos una gran encuesta sobre los hábitos de lectura de los jóvenes de 7 a 19 años. La edición publicada en abril de 2024 (fuente: centrenationaldulivre.fr) arroja una conclusión inapelable: los jóvenes de 7 a 19 años leen de media 19 minutos al día en su tiempo libre, 4 minutos menos que en 2022. La tendencia no solo es baja: va a la baja.
Enfrente, el tiempo de pantalla de esos mismos jóvenes de 7 a 19 años alcanza las 3 horas y 11 minutos al día, diez veces más que el tiempo de lectura de ocio. Por cada minuto pasado en un libro, se pasan diez frente a una pantalla. Dedicamos un artículo completo a este duelo desigual entre pantallas y lectura https://www.cobaltapp.io/fr/blog/temps-ecran-contre-lecture-chiffres.
De 16 a 19 años: la edad del gran abandono
La cifra más preocupante del estudio afecta a los mayores. Entre los franceses de 16 a 19 años, el tiempo de lectura de ocio cae a 12 minutos al día, mientras que el tiempo de pantalla supera las 5 horas. Es la edad en la que el smartphone se vuelve personal, en la que las redes sociales ocupan un lugar central en la vida social, y en la que la lectura impuesta por la escuela eclipsa a menudo la lectura elegida.
| Franja de edad | Lectura de ocio al día | Pantallas al día |
|---|---|---|
| 7-19 años (media) | 19 minutos (4 minutos menos que en 2022) | 3 h 11 min |
| 16-19 años | 12 minutos | más de 5 horas |
Este abandono en la adolescencia no es nuevo, pero su magnitud plantea preguntas: la lectura no solo pierde terreno frente a las pantallas, sino que se convierte en una actividad residual, encajada en los huecos que deja el teléfono. Para situar estas cifras en el panorama global de la lectura en Francia, nuestro repaso completo está aquí https://www.cobaltapp.io/fr/blog/combien-de-livres-lisent-les-francais.
Leer con el teléfono al lado: la lectura fragmentada
Otra lección, esta vez del barómetro francés CNL/Ipsos 2025 sobre la lectura: el 53 % de los jóvenes de 15 a 24 años declara hacer otra cosa mientras lee, casi siempre consultar el teléfono. Incluso cuando el libro gana la batalla de la atención, solo la gana a medias: la lectura se convierte en una actividad fragmentada, interrumpida por las notificaciones.
Esta cifra es quizá la más reveladora de todas: el problema no es solo el tiempo dedicado a la lectura, sino la calidad de la atención que se le presta. Una lectura interrumpida cada dos páginas no produce ni la misma comprensión ni el mismo placer que una lectura continua, lo que a su vez alimenta la sensación de que leer es aburrido.
Esta batalla por la atención no tiene nada de combate justo. De un lado, un objeto silencioso que exige un esfuerzo inicial; del otro, aplicaciones diseñadas por miles de ingenieros para captar y retener la atención, a base de notificaciones, reproducción automática y recompensas imprevisibles. Culpabilizar a los adolescentes tiene, por tanto, poco sentido: en igualdad de condiciones, el libro parte con una gran desventaja. Por eso las órdenes puras (ponte a leer y ya) fracasan casi siempre, y las estrategias que funcionan actúan sobre el entorno: momentos sin teléfono, formatos adaptados y ofertas de lectura que viven allí donde ya está la atención.
Las señales que tranquilizan
Sin embargo, el panorama no es uniformemente oscuro. La encuesta del CNL lo subraya: la lectura por placer sigue siendo una actividad apreciada por buena parte de los jóvenes. Cuando leen, les gusta. El problema es menos un rechazo del libro que la competencia, aplastante, de las pantallas por el tiempo disponible.
Otro motivo de esperanza, a tomar con prudencia porque el fenómeno sigue siendo difícil de cuantificar: las comunidades de lectura en línea, con BookTok a la cabeza, han vuelto a poner los libros en el centro de las conversaciones adolescentes y están devolviendo a parte de los jóvenes a las librerías. Paradójicamente, la pantalla también puede llevar de vuelta al libro. Los formatos cortos (relatos, mangas, novelas cortas, resúmenes) cumplen el mismo papel de puerta de entrada: reducen el escalón entre no leer nada y el hábito de leer.
¿Qué hacer? Tres vías concretas
1. Apostar por los formatos cortos y las microsesiones. Exigir a un adolescente acostumbrado a vídeos de 30 segundos que encadene dos horas de novela es la mejor manera de quitarle las ganas. Empezar con 10 a 15 minutos al día, con textos cortos, instala el hábito sin dolor. Es el principio del microaprendizaje, que detallamos aquí https://www.cobaltapp.io/fr/blog/microapprentissage-apprendre-15-minutes-par-jour.
2. Dar ejemplo. Un joven que ve a sus padres leer con regularidad integra la lectura como una actividad normal, deseable, adulta. En cambio, unos padres pegados al teléfono que ordenan soltar la pantalla y leer envían un mensaje contradictorio que los adolescentes descifran perfectamente. Los momentos de lectura compartida, por ejemplo un cuarto de hora en el que toda la familia lee, cada uno con su libro, suelen hacer más que cualquier orden.
3. Ir a buscar a los jóvenes donde están: en su teléfono. En lugar de oponer frontalmente el libro al smartphone, se puede convertir el segundo en aliado del primero. Es la apuesta del microlearning al estilo Cobalt: resúmenes de libros que se leen en unos diez minutos, pensados para los usos digitales (sesiones cortas, formato móvil), que despiertan el gusto por las ideas y, a menudo, las ganas de leer el libro completo.
Lo esencial para recordar
Las cifras del estudio francés CNL/Ipsos de abril de 2024 son serias: 19 minutos de lectura de ocio al día entre los 7 y los 19 años frente a 3 horas y 11 minutos de pantallas, y un abandono marcado entre los 16 y los 19 años (12 minutos frente a más de 5 horas). Pero nada indica que los jóvenes hayan dejado de disfrutar leyendo: sobre todo, han dejado de encontrar el tiempo y la atención para hacerlo. Formatos cortos, ejemplo parental y herramientas adaptadas a sus usos pueden invertir la tendencia, un cuarto de hora cada vez.
Para convertir unos minutos de pantalla en minutos de ideas, Cobalt propone resúmenes de libros que se leen en unos diez minutos, directamente en el teléfono: el catálogo está en https://www.cobaltapp.io/fr/resumes y la aplicación se descarga en https://www.cobaltapp.io/download.